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viernes, 17 de junio de 2011

16 DE JUNIO: DIA DEL NIÑO AFRICANO

16 DE JUNIO: DIA DEL NIÑO AFRICANO

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PLAN alerta de que la vida en las zonas chabolistas hace más vulnerables a las niñas africanas

32 millones de niños y niñas viven en las calles de África, un número que ha ido creciendo exponencialmente en las últimas décadas debido, en mayor parte, a las migraciones de las zonas rurales a la ciudad. En Kenia se ha pasado de 115 menores en la calle en 1975 a casi 300.000 en 2007.

30 millones de niñas en el mundo viven en la calle en zonas chabolistas frente a los 70 millones de menores varones. Sin embargo, ellas son más vulnerables al ser sometidas a prácticas ligadas a la discriminación de género como el matrimonio temprano, a los embarazos no deseados consecuencia del abuso sexual y, en el caso de las niñas africanas, la mutilación genital femenina.

Sólo en Nairobi, la capital de Kenia, existen 60.000 menores en la calle. La mitad de ellos nacieron en barrios pobres de esta ciudad mientras que el resto procede de las áreas rurales del país. Esta migración desde el campo a las grandes urbes del país ha influido en que el número de niños y niñas de la calle en Kenia haya pasado de, apenas unas decenas de menores en 1975 a los casi 300.000 de 2007, según datos aportados por Naciones Unidas. Pero no se trata de un caso aislado. Este fenómeno migratorio tiene un carácter global: por primera vez en la historia de la humanidad hay más personas viviendo en la ciudad que en el ámbito rural.
Esta afluencia masiva de personas a las capitales ha provocado que la gran mayoría de la población urbana viva en los suburbios chabolistas, los cuales crecen a un ritmo incesante. Es lo que ocurre en Sierra Leona o Sudán, donde el 97% y el 94% de los habitantes de sus ciudades viven en zonas marginales. El problema en África es tal que el 72% de la población chabolista de todo el mundo se encuentra en la zona Subsahariana de dicho continente.
Es en estas zonas de la ciudad en las que la seguridad y las instalaciones brillan por su ausencia, donde se agrupan la mayoría de menores de la calle. De ellos, el 30% son niñas. A pesar de que el porcentaje es sensiblemente inferior al de los menores varones, PLAN, la organización internacional de protección de derechos de la infancia, alerta de que la situación de vulnerabilidad de las niñas africanas de la calle es mucho mayor que la de los niños.
Ellas, por el hecho de ser mujeres y menores, sufren una doble discriminación que las coloca en una posición de vulnerabilidad con mayores posibilidades de sufrir abusos sexuales y caer en mafias de tráfico infantil que las fuerzan a prostituirse. Por otro lado, además de tener que enfrentarse a embarazos no deseados, son las niñas, y no los niños, quienes son sometidas a prácticas discriminatorias como el matrimonio temprano o la mutilación genital femenina.
Los motivos que empujan a las niñas y adolescentes africanas a emigrar a la ciudad son varios: Falta de empleo y de acceso a la educación en sus comunidades, necesidad de cooperar económicamente con sus familias –poder colaborar con las tasas escolares de los hermanos varones, reducir el gasto familiar con la reducción de los miembros de la familia, ahorrar dinero para poder construir una casa-. Muchas huyen también de matrimonios forzados y de la práctica de la mutilación genital femenina, habitual en el África subsahariana y especialmente en zonas rurales.
Concha López, directora general de PLAN en España asegura que: “Las grandes ciudades están llenas de oportunidades para las niñas que, sin embargo, desaparecen cuando se ven obligadas a vivir en la calle. Las niñas ven limitada su vida y sus derechos fundamentales continuamente vulnerados debido a la inseguridad y ausencia de servicios básicos.” PLAN, presente en 21 países africanos, trabaja para que los derechos de estas niñas sean respetados y puedan convertirse en mujeres con capacidad de decisión sobre sus propias vidas, mujeres que puedan participar activamente en el desarrollo de su vida, sus comunidades y de la ciudad.
Historias de niñas africanas de la calle. Una de estas emigrantes es Trina, una adolescente de Zambia de 17 años que vive desde 2009 en las calles de Kitwe con su hija de tres años y sus padres, ambos ciegos: “Salimos de nuestra comunidad creyendo que las oportunidades en la ciudad serían mejores. Dejé la escuela hace tres años y ahora vendo cepillos en la calle. Nunca me siento a salvo. En cada esquina hay gente que quiere hacernos daño”.
Estas niñas y adolescentes de la calle sufre en muchos casos de violencia sexual y física, sin embargo, no se atreven a pedir ayuda o denunciar los hechos porque en muchos casos son las propias autoridades quienes abusan de ellas o las detienen al tomarlas por prostitutas o delincuentes: “La policía nos detiene, no quiere que estemos en la calle. Algunos son buenos pero otros son malos y nos pegan”, cuenta Angie, una nigeriana de 12 años que de mayor quiere ser abogada para poder defender a niñas como ella.
“La vida en la calle me ha robado mis sueños”, afirma una niña de la calle participante en una charla organizada por PLAN en Ghana en la que treinta de estos menores se reunieron con representantes de la organización para discutir e intentar ponerle solución a un problema que afecta a más de 28.000 menores de edad sólo en Accra, la capital. Esta actividad se engloba dentro de los proyectos de participación infantil que PLAN promueve para que las voces de los niños y niñas sean escuchadas. En el caso de Ghana, los menores de la calle tuvieron la oportunidad de hablar de igual a igual y de proporcionar a los adultos una visión profunda y desde dentro del problema.
Durante el encuentro, estos treinta niños y niñas enumeraron la pobreza, la negligencia de los padres y los hogares desestructurados como las principales causas que provocan que los menores acaben viviendo en la calle. Otras razones que dieron fueron la rebeldía de los jóvenes, la influencia de sus grupos de amigos, las guerras y los conflictos. En muchos casos los niños que llegan a la ciudad se quedan en casa de familiares que, finalmente, o bien, no pueden cuidarles, o bien, les maltratan lo que provoca que los menores acaben viviendo en la calle.
PLAN en África y la campaña internacional Por Ser Niñas. PLAN trabaja en 21 países africanos para asegurar el derecho de las niñas a una vivienda y a recibir educación, el derecho a tener acceso a servicios de salud asequibles, el derecho a un transporte público seguro, el derecho a vivir sin violencia y a contar con espacios de protección. Además, PLAN centra su atención en garantizar la protección y el acceso de las niñas africanas a la educación como instrumento para luchar contra prácticas como el matrimonio temprano, la mutilación genital femenina, el trabajo infantil o el tráfico de menores.
La educación es clave para que una niña desarrolle plenamente su potencial y tenga capacidad de decisión sobre su vida: a qué edad y con quién se quiere casar, qué número de hijos quiere tener y qué profesión elegir. Por eso PLAN, a través de su campaña internacional Por Ser Niñas busca llamar la atención sobre la situación de las niñas en todo el mundo, y propone soluciones para ellas que, simplemente “por ser niñas”, sufren una doble discriminación por género y edad, convirtiéndose en ‘las más pobres entre los pobres’

miércoles, 16 de febrero de 2011

PLAN: Las peores inundaciones en la historia de Colombia dejan a miles de niños y niñas sin hogar

La organización internacional de protección de la infancia trabaja en Colombia desde 1962 para parar la pobreza infantil. Los proyectos de PLAN benefician directamente a 140.000 niños y niñas todo en el país.
Para descarga gratuita de fotografías y vídeo sobre la situación en el terreno: www.planspaintv.com


La situación continúa inestable tras las primeras inundaciones el pasado noviembre y se prevée que pueda empeorar

Miles de niños y niñas colombianos y sus familias necesitan refugio y comida como resultado de las peores inundaciones que ha sufrido el país en su historia. Las inundaciones se producen como resultado de la fuertes lluvias provocadas por el fenómeno meteorológico de La Niña.

Las lluvias, que comenzaron el pasado mes de noviembre, aún no cesan y las inundaciones afectan ya a buena parte del país. La situación se ha visto agravada con la rotura del Canal del Dique a finales de año, un canal artificial con 106 kilómetros de largo y 100 de ancho que recoge agua del rio Magdalena a su paso por el departamento de Bolivar.

“Más de dos millones de colombianos se han quedado sin casa. Miles de niños están viviendo una situación de emergencia que, además, puede recrudecerse porque está previsto que las lluvias continúen”, explica Concha López, directora general de PLAN en España.

Hasta el momento el agua ha dejado 312 muertos, casi 300 heridos, 64 desaparecidos y más de 2.3 millones de colombianos viviendo en refugios o en las calles, en una inundaciones que afecta a treinta departamentos del país.

Se calcula que a la fecha sólo el 6% de la población afectada ha conseguido encontrar refugio. A lo largo del país aumentan los casos de diarrea, infecciones respiratorias, malaria y dengue. Además, la situación sanitaria se agrava por la destrucción de los sistemas de alcantarillado, la falta de letrinas y la contaminación por cadáveres de animales. La población que regresa a sus hogares tras la bajada de las aguas en ciertas áreas lo hace sin un control sanitario.

Los daños en la red de carretera está dificultando la respuesta humanitaria.

Las cifras arrojan un balance de 1.3 millones de hectáreas de tierra fértil destruidas. Además, se han derrumbado los mercados locales y es difícil el acceso de la población a agua potable.


“Algunas partes del país han retrocedido entre 15 y 20 años en el tiempo”, explica Gabriela Bucher, directora general de PLAN en Colombia. “En el país estamos acostumbrados a las inundaciones pero nunca habían durado tanto ni habían tenido este alcance”.

La situación se prevé inestable en los próximos meses ya que los partes meteorológicos anuncian un invierno –de abril a junio- afectado por precipitaciones poco habituales en esa época.

PLAN, presente en Colombia desde 1962, trabaja en el reparto de ayuda de emergencia entre la población, especialmente en el departamento de Bolívar, uno de los más afectados.“Estamos trabajando para conseguir que 16.000 personas, incluyendo niños, tengan, para empezar, suficiente comida ya que muchas familias lo han perdido todo y muchos zonas de cosecha están totalmente anegadas”, comenta Gabriela Bucher.

Además de repartir kits de emergencia que incluyen comida, colchones, utensilios de cocina y mosquiteras, PLAN está trabajando en la recuperación psicológica de la población adulta y en especial de la infantil. Así, a diario se llevan a cabo actividades en los centros de refugio entre población donde además se generan “espacios de seguridad para los niños” para que los menores tengan lugares donde estar localizados y donde voluntarios y personal de PLAN trabajan en la destraumatización de los menores a través de técnicas que incluyen el juego.

El gobierno colombiano ha dado prioridad a la vuelta a la escuela, sin embargo, el regreso a la normalidad y la apertura de las escuelas se está retrasando en gran parte del país ya que por el momento 400 escuelas están siendo utilizadas como refugios y 1.800 han sido dañadas, lo que afecta a cerca de 425.000 niños y adolescentes.

PLAN, presente en Colombia desde 1962, trabaja para garantizar el acceso de los niños a la educación, la salud y protección. Actualmente desarrolla proyectos en los municipios ubicados en los departamentos de Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Sucre, Bolívar, y en Bogotá. De los proyectos de PLAN se benefician directamente 140.000 niñas, niños y adolescentes y sus comunidades.