miércoles, 12 de mayo de 2010

PLAN España: Haiti 4 meses después: Informe de PLAN, organización internacional de protección de la infancia

Link para descarga de imágenes: www.planspaintv.com/FTPTVhaiti4meses.html

Se cumplen 4 meses del terremoto de Haití. Desde PLAN os ofrecemos una nota de prensa, un informe e interesantes imágenes llegadas del terreno.

La construcción de escuelas temporales es la prioridad, cuatro meses después del terremoto

Los jóvenes voluntarios haitianos se vuelcan con los niños afectados

La organización internacional de protección de la infancia PLAN, que trabaja en el país caribeño desde 1973, recluta voluntarios haitianos para trabajar en 19 campos de refugiados.

Muchos estudiantes han perdido a sus familiares en el terremoto, y la mayoría no tiene aulas a las que acudir, pero ofrecen su tiempo para colaborar con su trabajo en la reconstrucción de escuelas y para formarse y apoyar en la destraumatización de los niños y niñas que resultaron afectados por el seísmo.

Jo-Ann es estudiante de comunicación en una universidad de la que sólo quedan escombros. Esta joven estudiante, de sonrisa permanente pese a que ha perdido a parte de su familia en el terremoto, dirige el primer grupo de 30 voluntarios entrenados por PLAN en las primeras semanas tras el terremoto para ayudar en la distribución de material de emergencia y para apoyar a los niños traumatizados.

No sólo los voluntarios cargan con una historia difícil. En el equipo de PLAN Haití prácticamente todo el mundo cuenta con un algún familiar fallecido. Jo-Ann Garnier-Lafontant, directora de Programas de PLAN ha perdido a su abuela, su tía y varios de sus primos. “Sientes que llorar no sirve de nada, porque todo el mundo está en la misma situación; así que sólo te sientes muy agradecida de estar aquí y poder ayudar a otros”, asegura.

Una de las primeras tareas de las que se hicieron cargo la universitaria Jo-Ann y su equipo de voluntarios fue el reparto de los kits de emergencia en un contexto de inseguridad, en el que existía preocupación por posibles disturbios que pudieran afectar al personal humanitario. Pero durante el reparto de primeros auxilios a 200 familias de Puerto Príncipe a Jo-Ann sólo le hizo falta sonreír, la distribución se realizó sin ningún problema en medio de una ciudad todavía impactada por el caos.

Cuando se le pregunta cómo consigue moverse con tanta tranquilidad y dirigir un equipo que incluye hombres mayores que ella, responde con tranquilidad. “Llevo años participando en los planes de juventud de PLAN. Se nos ha enseñado que las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres. Yo les digo que somos iguales”. Prueba de ello es que la pequeña Jo-Ann carga con bolsas llenas de ayuda de emergencia que la doblan en tamaño. “Siento que tengo la misma fuerza que ellos”, afirma sin perder la sonrisa.

Cuatro meses después del desastre la población haitiana se siente la principal responsable de la reconstrucción del país. “Nosotros los jóvenes somos los que tenemos que reconstruir el país. Antes no habríamos podido hacerlo, ahora tenemos la oportunidad”, explica Vixama, uno de tanto alumnos que no tiene clase y que invierte su tiempo en recorrer uno de los campamentos de PLAN en la localidad de Jacmel.

Muchas escuelas siguen sepultadas bajo los escombros. Por ello, muchos de los voluntarios de la organización internacional de protección a la infancia PLAN son los propios profesores y alumnos. La ONG, presente en el país desde 1973, recluta e instruye a todos aquellos que se ofrecen como voluntarios. Muchos de ellos lo han perdido todo pero aún así deciden ocupar su tiempo en visitar 19 de los campamentos de refugiados en los que PLAN participa.

Una vez que la vida vuelva a la normalidad Jo-Ann quiere continuar con sus estudios y licenciarse en Comunicación. La joven haitiana cree que “la comunicación es fundamental para un país en plena transformación”. PLAN espera que este proceso de cambio del país no suponga un paso atrás y que el camino avanzado en la educación de las niñas antes del terremoto continúe. Jo-Ann desea que los padres tengan como prioridad enviar a sus hijos al colegio.


PLAN en Haití
Gracias a los contactos con las autoridades y líderes de campamentos PLAN ha distribuido comida y baños portátiles a 50.000 personas. La organización comenzó sus operaciones en Haití en 1973 y contaba en el momento del seísmo con 143 trabajadores y más de 46.900 niños apadrinados, para los que ejecutaba proyectos de desarrollo que benefician no sólo a estos niños sino a todos los que viven en la misma comunidad, así como a sus familias y vecinos.
Tras el terremoto, PLAN participa activamente en la reconstrucción del país caribeño, especialmente con la construcción de escuelas temporales y la formación de profesores y voluntarios para apoyar en la destraumatización de los niños y niñas afectados por el shock.
En total, la tragedia dejó más de 217.000 muertos (aunque la cifra final podría superar los 300.000) y entre 3 y 5 millones de afectados. Teniendo en cuenta que un 47% de la población haitiana es menor de 18 años, PLAN hace una estimación conservadora de que existen más de un millón de niños y niñas afectados por el terremoto.
Como recuerda la directora de PLAN en España, Concha López: “Los niños son los más vulnerables por esta catástrofe y es en ellos donde estamos volcando todos nuestros esfuerzos. En un primer momento lo esencial era agruparlos, alimentarlos, proporcionarles un refugio seguro, localizar a sus familiares supervivientes y calmar su ansiedad. En estos momentos nos estamos enfocando en proporcionarles un regreso a un mínimo de rutina, construyendo escuelas temporales y aportando personal especializado en formar a sus profesores y a voluntarios para que les ayuden a superar el shock”.
En estos momentos, PLAN está desarrollando numerosos proyectos de construcción de escuelas temporales en las zonas de Jacmel y Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. Además, PLAN está realizando labores de apoyo en otras áreas que sin haber sido devastadas por el terremoto han recibido en las primeras semanas tras la catástrofe una gran masa de población afectada y que se ha trasladado desde la capital. Entre estas acciones se cuenta la creación de Child Friendly Spaces (zonas seguras para los niños), construcción de servicios de saneamiento, limpieza de escombros de las zonas escolares y refuerzo de las economías familiares mediante el programa Cash for Work (Dinero por Trabajo), así como la prestación de servicios de salud mediante clínicas móviles.
Haití es uno de los 65 países en los que trabaja la organización PLAN, que cuenta con 73 años de historia, y desarrolla más de 9.000 proyectos que benefician a más de 1,5 millones de niños y niñas, a sus familias y comunidades. Esta labor es posible gracias al apoyo de más de 1 millón de donantes regulares en todo el mundo, de empresas colaboradoras e instituciones y de líderes sociales como Iker Casillas, que impulsa con PLAN el movimiento internacional Paremos la Pobreza Infantil.


INFORME de la ONG PLAN sobre educación en Haití cuatro meses después del terremoto


Regresar a la escuela es el mayor deseo de los niños haitianos


Según los informes de PLAN, antes del terremoto sólo el 49% de los niños haitianos estaban escolarizados. Tras el seísmo, de las 6.000 escuelas existentes en las áreas afectadas, el 65% quedó destruido, una situación que aumenta el riesgo de analfabetismo de las nuevas generaciones.

Una encuesta realizada por PLAN entre más de 1.000 niños muestra que el principal deseo de los jóvenes haitianos es volver a los estudios.

Esta organización internacional de protección de los derechos de la infancia ha contribuido a la evaluación de 500 escuelas, ha reconstruido parcialmente 45 y trabaja activamente en formar profesores y voluntarios para ayudar en los procesos de destraumatización infantil.

• La campaña Salario por trabajo de PLAN ha servido para dar empleo a 4.000 haitianos, que participan en la reconstrucción y rehabilitación de las escuelas y las áreas cercanas.


Una consulta realizada por la organización internacional para la defensa de los derechos de la infancia, PLAN, entre 1000 haitianos de 5 a 24 años revela que lo que más desean los jóvenes es poder volver a sus estudios y normalizar su vida.

Hace más de un mes que el gobierno de Haití ordenó reabrir el sistema escolar. Sin embargo, la vuelta a la normalidad en las zonas afectadas por el seísmo está siendo lenta. La devastación de muchas localidades hace difícil cumplir los tiempos marcados por las autoridades.

PLAN trabaja conjuntamente con otras ONG´s en la creación de lugares provisionales, pero seguros, donde poder retomar las clases. Para ello se están proporcionando refugios temporales, agua potable, instalaciones sanitarias y materiales educativos a los estudiantes y sus familias.

Los niños reciben materiales básicos de enseñanza diseñados por Naciones Unidas. Los kits para el Desarrollo de la Primera Infancia (ECD en inglés) valorados en 230 euros cuentan con lápices de colores, marionetas, contenedores de jabón y agua. PLAN ha empezado la distribución de estos kits en las localidades de Jacmel, Cayes Jacmel y Croix des Boquets, complementando los espacios amigables para niños y las escuelas temporales.

Muchas escuelas en el sureste de Jacmel han abierto sus aulas gracias a las grandes tiendas de campaña proporcionadas por ONGs como PLAN. Cerca de 7.000 estudiantes se han beneficiado de estas instalaciones. Sin embargo, otras escuelas alrededor de Croix-des-Bouquets, y en las afueras de Puerto Príncipe, están demasiado dañadas. PLAN está trabajando en instalar aulas provisionales en estas áreas.

Hasta la fecha PLAN ha colaborado además en la evaluación de la situación de 500 escuelas y la recuperación parcial de 45.

En aquellos puntos de Jacmel y Croix-des-Bouquet donde ha sido posible la reapertura de escuelas, PLAN ha lanzado su campaña “Vuelta a clase”. Se trata de animar a padres y profesores a que lleven de nuevo a los niños a clase. Jóvenes haitianos entrenados por la organización llevan el mensaje de que los niños necesitan la estructura y el apoyo social de la escuela para poder superar el trauma y adquirir una sensación de rutina y normalidad.

Maestros de la zona de Jacmel y Crois-des-Bouquets están participando en talleres de atención psicológica al alumno.

“Salario por trabajo”

Las comunidades locales que necesitan escuelas se están beneficiando del programa de PLAN “Un salario por trabajo” que integra a los haitianos en trabajos como desescombro, creación de letrinas separadas para chicos y chicas en las escuelas provisionales, limpieza de calles y carreteras de acceso a las escuelas y limpieza de tiendas en las zonas de población desplazada.

En el último mes y medio se han empleado a casi 4.000 trabajadores repartidos en 200 grupos de trabajo. El pago ha beneficiado a 24.000 personas (una familia media haitiana tiene seis miembros). Los equipos de trabajo emplean igualmente hombres y mujeres e incluyen personas de edades entre los 15 y 60 años.
PLAN trabaja con socios locales, incluido el Ministerio de Educación, profesores, padres y miembros de la comunidad para asegurar que los niños y niñas dispondrán de un espacio seguro para seguir adelante con su educación.
El derrumbe del sistema educativo en Haití

PLAN, con presencia en Haití desde 1973, llama la atención sobre el colapso del sistema educativo haitiano. Según los datos oficiales, de las 16.000 escuelas que hay en el país, 6.000 están en las áreas afectadas y, de éstas, el 65% quedaron totalmente destruidas. Un desafío añadido es lograr que los profesores vuelvan a su lugar de trabajo.

Sólo en Jacmel, una de las áreas prioritarias de trabajo de PLAN muy afectada por el seísmo, se derrumbaron 24 escuelas. Las tres universidades principales del país están derruidas. El Ministerio de Educación también se ha derrumbado.

Estos datos suponen un riesgo real de analfabetismo para la próxima generación. El 47% de la población está compuesta por menores de 18 años.

La organización está colaborando junto con otras ONGs, organizaciones locales y el Gobierno haitiano en el Grupo de Trabajo para la Protección Infantil (CPWG por sus siglas en ingles). Las prioridades del grupo se centran en una evaluación rápida y continua de la situación de los pequeños, incluyendo su identificación y registro o documentación, la preparación de un entorno seguro para dar cobijo a los más desatendidos y una respuesta inmediata contra la escalada de la violencia de género después del seísmo.

“Los niños de Haití nos están diciendo que la educación tiene que ser una prioridad fundamental”

Según expertos de PLAN, no se puede olvidar que cuando pasan tragedias como la del terremoto, los niños se convierten en las víctimas más vulnerables. La posibilidad de que un niño pueda sufrir abusos se multiplica automáticamente cuando éste ha perdido a sus padres y no tiene a nadie que le pueda cuidar.

La situación de las niñas es especialmente delicada, pues a la violencia de género se le debe añadir que por su condición de mujeres se convierten en presas fáciles de las redes de tráfico sexual y adopción ilegal.

Concha López, directora general de PLAN en España, nos recuerda que: “los niños de Haití nos están diciendo que la educación tiene que ser una prioridad fundamental”.

Esta idea puede chocar con el pensamiento convencional de dar más importancia a otros sectores durante las emergencias. Para los expertos de PLAN llevar de vuelta a los niños a la escuela les hará sentirse más seguros y les devolverá algo de estabilidad a sus vidas. Esta medida también afectará positivamente a sus padres, que podrán iniciar la reconstrucción de sus propias vidas con la certeza de que sus hijos están a salvo.

Una oportunidad de oro

El pasado 25 de enero, con la Conferencia sobre Haití celebrada en Montreal como telón de fondo, el primer ministro haitiano Jean- Max Bellerive declaraba que su país necesitaría al menos diez años para acometer la reconstrucción. En la siguiente Conferencia Internacional de Donantes para Haití celebrada en Nueva York el pasado 31 de marzo la comunidad internacional se comprometió a donar 5.300 millones de dólares (casi 4.000 millones de euros) en los próximos dos años. Una cifra record si tenemos en cuenta que el gobierno haitiano había hecho un llamamiento por 3.900 millones de dólares.

El caso de Haití ya era dramático antes del terremoto, pues su renta per cápita en 2009 fue diez veces inferior a sus vecinos caribeños, de tal forma que más de la mitad de la población (el 56%) vivía por debajo del umbral de la pobreza absoluta, con menos de dos dólares al día (560 dólares, unos 375 euros, al año).

PLAN apuesta porque la educación sea una de las piezas claves en las que invertir la prometida cifra de 5.300 millones. Por el momento el Gobierno haitiano ya ha anunciado que pondrá en marcha una reforma en el sistema educativo para fusionar el sector privado (el 83% de las escuelas y profesores en Haití) y el público en un único currículum.

Para PLAN introducir a las niñas en el sistema educativo y velar por que adquieran al menos los estudios básicos debe ser uno de los elementos básicos del nuevo sistema educativo haitiano. Apostar por las mujeres en su infancia servirá para convertirlas en el motor de la economía haitiana del mañana.

Del Informe Las Niñas en la Economía Global, de 2009, realizado por PLAN dentro de la campaña Por Ser Niñas para concienciar a nivel mundial de las diferencias de género persistentes en numerosos países, se pueden extraer numerosas lecciones.

Por ejemplo, el documento explica que basta con proporcionar a las niñas un año extra de educación, respecto a la media, para que éstas puedan obtener en el futuro, a lo largo de toda su vida, unos ingresos anuales un 10 ó 20% superior.

Un estudio realizado por el Banco Mundial en 100 países concluye que basta con incrementar tan sólo en un 1% la educación secundaria que reciben las mujeres para que los ingresos per cápita crezcan el 0,3%. Puede parecer un dato insignificante, pero en realidad constituye una cantidad sustancial si se considera que los países en desarrollo raramente consiguen superar el 3% de crecimientos por ingresos per cápita anuales.

La educación ayuda al control de la natalidad

El informe Por ser niñas también demuestra la conexión directa entre educación y control de la natalidad: cuando las mujeres adquieren cuatro años más de educación, la fertilidad por mujer desciende en casi un nacimiento. El informe aporta un análisis que se realizó en 65 países. Los resultados, a la vista: doblando la proporción de mujeres con educación secundaria, se reduciría las tasas medias de fertilidad de 5.3 a 3.9 niños por mujer. En Haití, la familia media está compuesta por seis miembros, y el promedio de hijos por mujer es de 4,86.




La educación ayuda a salvar vidas

La tasa de mortalidad infantil en Haití es elevadísima. Según datos de UNICEF, en el año 2007 de cada 1000 niños menores de 5 años murieron 76; de cada 1000 recién nacidos, 57. Ese mismo año, se fijó la esperanza de vida al nacer en Haití en solo 61 años. Una comparación rápida con España: también según datos de UNICEF, la tasa de mortalidad de niños españoles menores de 5 años es de 5 por cada 1000; la tasa de mortalidad neonatal, 3 de cada 1000. En nuestro país, la esperanza de vida al nacer era de 80 años en 2005 y actualmente roza los 90 años en las mujeres.

A la luz de estos datos, PLAN apuesta por reforzar la educación de las mujeres como un medio efectivo para salvar las vidas de los niños: si una niña recibe un año más de educación, puede reducir la mortalidad infantil del 5 al 10%. Según el informe Por ser niñas, en África los niños de mujeres que recibieron 5 años de educación primaria tienen un 40% más de probabilidades de vivir más de 5 años.

La educación previene contra la transmisión del VIH

Las niñas que han recibido una educación tienen menos posibilidades de contraer VIH. Así lo demuestra un resumen de 113 estudios, que indica que los programas de educación escolares sobre VIH son efectivos tanto para reducir la actividad sexual temprana como los comportamientos de alto riesgo.

Sólo en 2007, el número estimado de personas de todas las edades que viven con VIH con riesgo alto era de 140 por cada 1000, y la tasa de transmisión de VIH de madres de más de 15 años a hijos era de 58 por cada 1000 personas. Otro dato significativo: ese mismo año, sólo usaron un preservativo durante las últimas relaciones sexuales con riesgo un 43% de la población, según estadísticas de UNICEF.

La educación fomenta la democracia

Un estudio realizado en 100 países por encargo de PLAN certifica que educar a las niñas y reducir las diferencias de género es útil para promover la democracia y la participación política femenina. Una inyección en la actividad democrática también será esencial en el país caribeño, donde las violentas crisis políticas obligaron a la intervención de la ONU a través de una Misión de Estabilización (MINUSTAH) que se envió en 2004 y ha permanecido muy activa en las labores de recuperación tras el terremoto a pesar de las importantes bajas que ha registrado la ONU como consecuencia del derrumbe de su sede.


Los diez retos de PLAN

Las oportunidades que puede ofrecer la sociedad civil para que se produzca un cambio significativo en las niñas durante sus primeros años de vida son inmensas. El terremoto ha obligado a Haití a comenzar de cero, y éste puede ser un buen momento para una reconstrucción completa, trasversal, centrada en las personas que pueden ayudar a que el país por fin deje de ser el más pobre de América.

La inversión en la educación será clave para derribar las barreras de la discriminación y para crear una legislación que proteja a las víctimas de la violencia de género y garantice el acceso a los derechos básicos a las niñas, jóvenes y mujeres haitianas.

Desde PLAN se lanza un reto a las organizaciones de la sociedad civil, a las instituciones y al propio gobierno, con diez propuestas para apostar por las niñas para mejorar un futuro que, esta vez sí, es una hoja en blanco:


1. Comprometerse en metas dirigidas a la igualdad de género global y responsabilidades internacionales.
2. Promover la integración completa de los principios de igualdad de género dentro de políticas económicas nacionales y regionales.
3. Priorizar la educación de niñas desde sus primeros años hasta la adolescencia y más allá.
4. Mantener programas de protección social nacionales y servicios sociales de protección.
5. Progresar en las investigaciones sobre oportunidades de trabajo para mujeres jóvenes.
6. Apoyar a las trabajadoras jóvenes y asegurar que trabajan en condiciones decentes y obtienen pagas justas.
7. Investigar en el liderazgo de mujeres jóvenes.
8. Asegurar la igualdad de niñas y mujeres jóvenes como propietarias de tierras y pertenencias.
9. Contar y valorar el trabajo de niñas y mujeres jóvenes mediante datos nacionales e internacionales de disgregación.


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PLAN es miembro consultivo del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas y pertenece al GMC (Global Movement for Children), plataforma que engloba a las organizaciones internacionales dedicadas a la infancia más importantes del mundo, y del que Plan es miembro cofundador. Además trabaja en alianzas con organismos de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.
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